sábado, 23 de octubre de 2010

UNA PUESTA DE SOL

-Enviado por mi buena amiga y poeta Lía, desde tierras bercianas, a quien agradezco, desde aquí, su poesía, la hermosa puesta de sol y su amistad-

"Lo que van a leer a continuación es un poema un tanto especial que mi mente se esforzó en traducir contemplando una puesta de sol que Carlos Blanco Sánchez puso delante de mí en una simple foto.
Mi mente la asoció con aquella que en su día contemplé en aquella otra tierra, en África. Se unieron las dos facultades, mente y sentimientos y el resultado fue el que leerán a continuación.

El poema me lo inspiró esta imagen que puso delante de mi mi amigo Carlos."

Foto: Carlos Blanco


UNA PUESTA DE SOL

Se escondía El Sol a lo lejos
y La Tierra se adormilaba,
un caminito de luz
en El Cielo se colaba,
y llegaba hasta tú y yo
y en tus manos...
en el hueco de tus manos
suavemente descansaba.

Un Sol que desaparecía
pero grande se adivinaba,
un resplandor casi mágico
que desde El Cielo bajaba,
y una estela de luz
a La Tierra se caía,
y esa Tierra...
con amor lo cobijaba.

Y así se difuminó
con la noche y la mañana,
con el alba dormilona
y la noche que se acercaba,
un suspiro de nostalgia
un cansancio largo, largo
y un sueño muy, muy profundo:

"Un sueño reparador
que El Sol agradecía...
¡Con el Calor de su alma!".
Lía

Esta es la foto es la que rescaté aquella noche en el continente africano.

Foto: Lía


2 comentarios:

Carlos Blanco dijo...

Lía:
Gracias por tu delicadeza y tu poema, que es precioso, digno de quienes saben admirarse con estas pequeñas/grandes cosas que a muchos pasan desapercibidas.
Que su luz nos siga alumbrando en este noble arte de escribir mientras disfrutamos con ello.
Nunca dejes de escribir y de admirarte con todo.

Lía dijo...

Mil gracias a tí Carlos.
No se si te lo he dicho alguna vez. Pero ya aquel día en la presentación del "Tercer Cuaderno de Profesores Poetas", me admiré muchísimo cuando me dijiste que te gustaban mucho mis poemas y el tema que utilizaba.
Asombrada me quedé porque yo creo que eras la primera persona real que consideraba mi obra como buena.
Y desde entonces mi fuerza moral fue muy distinta.
Hoy es el día que sigues asombrándome con tus cuidados, tus palabras y tus maravillosos gestos.
Qué Dios, El Universo y La Vida te lo consideren, y como dicen mis gentes de África: Qué Las Fuerzas de La Naturaleza te protejan.
Un beso.