CRA "El Tomillar" Cipérez (Salmanca)
___________________________________________________________________________________
EN LA ESCUELA
CELEBRAMOS LA FIESTA DE HALLOWEEN
CON UN MONTÓN DE LECTURAS
Y... ¡MUERTOS DE MIEDO!
¡Pasen!... ¡Pasen y vean!...
Tras crear un ambiente apropiado, aprovechando que estaba el "profe " de Inglés, quien nos puso al corriente de esta fiesta en el país galo y tras dejar el aula a oscuras, encendimos una vela. No solo iba a ser una FIESTA, aquello iba a ser algo más...
Nos disponíamos a pasar hora y media de miedo pero.. ¡De MIEDO, MIEDO!
Las luces se apagaron... Todo quedó a oscuras... Allí estábamos nosotros. Cinco más dos. ¡Sí!, cinco más dos. Total: ¡Siete!... Los siete convencidos de que en la estancia también se encontraban otros seres extraños y etéreos... ¡No nos cabía la menor duda!... ¡Allí había alguien más!... ¡Lo presentíamos!...
Había sombras... ¡Muchas sombras!... Ruidos inexplicables... Pequeños destellos de luz en los cristales...
Los libros de la mesa y de las estanterías parecían cobrar vida, como si sus personajes quisieran salir de ellos y sentarse, junto a nosotros, a escuchar aquellas historias de miedo.
-¡No!... ¡Junto a mí no os dejaré sentar!... ¡No me fío de vosotros!... ¡Marchad de aquí!... ¡Fuera!...
-grité-
Tal vez quisieran agarrarme de la mano y llevarme, para siempre, a lo más profundo de sus historias de miedo, entre las páginas de los libros, a su mundo misterioso... A un mundo mágico que aún estaba por descubrir...
Queríamos salir de allí, del aula, pero la magia de los cuentos que escuchamos y de las historias -en verso- de "EL FANTASMA CATAPLASMA" y "LA BRUJA PIRUJA" nos tenían hechizados, absortos, temerosos, expectantes...
Nuestros sentidos estaban muy sensibles y abiertos al máximo.
Mis ojos no querían ver, pero... ¡MIRABAN!...
Mis oídos no querían oir, pero... ¡ESCUCHABAN!...
Las pituitarias de mi nariz no querían oler, pero... ¡OLÍAN!... Allí olía a algo muy raro, misterioso... Olía a no sé qué... ¡Pero olía!... Yo lo podía percibir y aún hoy recuerdo ese olor cuando, por las noches, en mi cuarto, me resguardo bajo las sábanas; cuando no puedo dormir... Allí pienso... Recuerdo...
En mi mente ¡HALLOWEEN!... ¡La gran NOCHE DE HALLOWEEN!... Mientras en la calle, bajo las estrellas, las ramas del viejo sauce sacuden los cristales de mi ventana, azotadas por el vientooooooo...
Oigo una voz cercana que me dice:
-¡Abre!... ¡Abre la ventana!... ¡Asómate y mira!...
¡ES HALLOWEEN!...
Las papilas gustativas de mi lengua detectaban un sabor desconocido en el sudor que corría por mi frente, por mis mejillas y que, en ocasiones, llegaba hasta mis labios. Su sabor no me gustaba, pero... lo saboreaba aterrorizada de miedo.
Mis manos no querían tocar nada pero, sin quererlo...¡TOCABAN!... Tocaban la mesa, los libros, mi pelo... Tocaban a mis compañeros que también estaban tan muertos de miedo... ¡Como yo!...
No cabía duda... Estábamos en ¡HALLOWEEN!... ¡HALLOWEEN!... ¡HALLOWEEN!...¡Había llegado la hora!... ¿Podríamos salir de allí para contarlo?... Ninguno de nosotros podría decirlo seguro. ¡Había llegado el momento!...
Un "canguelis" se apoderó de nuestro cuerpo cuando comenzamos ver, sobre la mesa, los títulos de los cuentos que nos disponíamos a leer y dramatizar.
Eran de miedo, de fantasmas, ogros, duendes, hechiceros, brujas, esqueletos, misterio... ¡Mucho misterio!...
Cuentos y poemas escogidos, muy especialmente la ocasión, para poder sentir miedo y para transportarnos a un mundo oculto, oscuro...
Un mundo que todos queríamos descubrir pero en el que ninguno de nosotros quería quedarse. ¡HALLOWEEN!... ¡Sí!... ¡HALLOWEEN!...
Justo detrás de mí, en la estantería que está repleta de libros, surgío un crujido espantoso... Un ruido rarísimo y misterioso.
Todos gritamos al unísono. La vela rodó por la mesa dejando un reguero de cera roja...
-¡Sangre!...
-¡Es sangre!... -gritamos-
¡Sangre completamente roja!...
El ruido no se volvió a oír... ¡Estábamos estremecido de miedo!...
Sudábamos... Nuestro corazón bombeaba la sangre al máximo... Aquí podría ocurrir cualquier cosa... ¡Lo presentíamos!...
Un escalofrío general recorrió mi cuerpo cuando, el "profe" de Inglés, sujetó la gran vela roja para poder leer lo que en los libros se escondía. La llama de la vela se mo-ví- a...
No pude por menos que agarrarme, fuertemente, de su brazo.
Sentí su agitada respiración... El palpitar de su corazón mientras su sangre corría por sus venas... Su brazo temblaba , al igual que todo su cuerpo... Podía ver, con mis propios ojos, cómo temblaba también la vela que sujetaba con una de sus manos.... Una gran vela roja encendida...
Estoy totalmente segura de que él estaba jiñado de miedo... No había más que mirar su cara. ¡Estaba aterrorizado!... Y no decía nada, nada... ¡NO DECÍA NADA!... Solo nos miraba con sus ojos rojos... ¡Sí!... ¡CON SUS OJOS COMPLETAMENTE ROJOS!... ¡Daba miedo!...
¡Aquel olor!... ¡Tal vez aquel olor!...
Su cara se transformaba por momentos. ¡Sí!... ¡SE ESTABA TRANSFORMANDO!... ¡Yo no quería ni mirarlo!... ¡Pero lo miraba!...
Dimos la luz y nuestras caras aún consevaban restos del miedo pasado. La vela continuaba encendida y allí estámos nosotros, alrededor de la mesa, junto a los libros que habíamos estado leyendo en la oscuridad; esos libros que provocaron en nosotros tanto miedo.
Nos hicimos una foto.
Y después otra, para inmortalizar aquel momento pero, descubrimos una cosa rarísima :
¡Gonzalo tenía los ojos completamente rojos!... ¿A qué era debido?... Nadie supo explicárnoslo.
Para terminar, cantamos la canción de "La pulga." Nos divertimos y nos rascamos todo lo que quisimos y más.
Habíamos pasado una tarde "güachi lerendi."
"LA BRUJA PIRUJA" Rotulador y lápiz sobre papel. Nuria 7 años
Llegada la noche, ninguno de nosotros pudo dormir. Nuria se entretuvo haciendo este dibujo.
Y María este.
"BRUJA" Rotulador sobre papel. María -7 años-
Luego, nuestro "profe," nos enseñó varios que había hecho él, como:
"LA BRUJA PIRUJA"
CBS -
Tinta china sobre papel. 2004
-¡Podíamos repetirlo mañana!... -sugerimos a los "profes".
Ellos se miraron y sonrieron.